Cómo está hecha esta web
Lo que se ve es la web de una academia. Esta página cuenta lo que no se ve: cómo está construida, qué ocurre cuando alguien pide información y qué hay que cuidar para que siga funcionando. Está escrita para la academia y para cualquier profesional que tenga que trabajar con ella.
52
páginas
Cada una con su dirección buena y sus datos para los buscadores.
13
entradas del blog
Con cada dato enlazado al boletín oficial del que sale.
118
pruebas automáticas
Se ejecutan antes de cada publicación. Si una falla, no se publica.
70
redirecciones
Las direcciones de la web anterior llevan a su página nueva.
0
cookies
La analítica no identifica a nadie, y por eso no hay banner.
< 1 s
hasta ver el contenido
Entre 0,5 y 1,3 s en un móvil con 4G lento, medido página a página.
La base: código propio, sin plataforma por medio
La web no está montada sobre WordPress, Squarespace ni Wix. Está escrita en código propio, y cada página llega al visitante ya terminada: no hay una plataforma detrás que se quede sin actualizar, que se caiga con las visitas o que haya que vigilar. Eso es lo que la hace rápida, difícil de tumbar y fácil de leer para Google y para los asistentes de IA.
- Las páginas cargan como documentos, y lo que Google mide del sitio es lo que ve el alumno.
- No carga nada de terceros que registre a quien la visita.
- Las imágenes llegan al tamaño y en el formato que cada pantalla necesita.
- Cada cambio pasa las pruebas y se publica a mano cuando está revisado. Publicar no es «guardar».
Los datos viven en un solo sitio
Cursos, precios, horarios, docentes, resultados y convocatorias están en un único lugar. De ahí salen a la vez el texto que se lee y lo que leen los buscadores: cada curso con sus plazas y su precio, cada docente con su credencial, las preguntas frecuentes y las entradas del blog. Así es imposible que un precio diga una cosa en una página y otra en otra. Y cuando un curso se cierra a matrícula, se cambia en un sitio y la web entera lo refleja.
Qué pasa cuando alguien rellena un formulario
Es la parte que más se cuida, porque un formulario que falla es un alumno que no llega. La condición fue que no se perdiera ni una solicitud, y el circuito está montado para eso.
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Los bots se quedan fuera sin molestar al alumno
No hay captchas que resolver ni casillas que marcar.
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Ninguna solicitud se pierde
Aunque el correo falle ese día, la solicitud queda guardada y llega igual.
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Se comprueba que el correo ha llegado a secretaría
Que un mensaje salga no es que llegue. Si rebota o acaba en spam, se sabe.
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La inscripción al Experto UDIMA llega con su hoja de cálculo
Los once campos y los documentos adjuntos, en un Excel listo para el registro de la academia.
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Si algo falla, avisa
Un fallo del que nadie se entera dura semanas. Aquí llega un aviso el mismo día.
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Nunca se frena a nadie
Treinta alumnos enviando a la vez desde el wifi de una facultad son treinta solicitudes, no un ataque.
Cómo se hace ver en Google y en los asistentes de IA
- Las 70 direcciones de la web anterior llevan a su página nueva. Lo que Google ya conocía no se pierde con el cambio.
- Cada página le dice a Google lo que necesita saber de ella: cuál es su dirección buena, cuándo cambió de verdad y qué puede mostrar en los resultados.
- Los buscadores se enteran de cada cambio el mismo día, no cuando les toca pasar.
- Hay una descripción del sitio para los asistentes de IA, que sale de los mismos datos que las páginas.
- El blog enlaza cada dato a su boletín oficial: plazas, tasas, temarios y pruebas físicas salen del BOAM y del BOCM, no de memoria.
- La web está medida al detalle: cada visita, de dónde viene, qué páginas recorre y en qué punto toca el teléfono, pide información o entra al campus. Sin cookies, sin banner y sin frenar la página. Con eso se sabe qué trae alumnos y qué no.
Privacidad y accesibilidad
- Sin cookies ni banner. La analítica no guarda identificador ni huella del visitante, y por eso la ley no exige pedir consentimiento.
- Contraste medido. Cada color de texto está comprobado contra el fondo real en el que cae, y cumple el umbral de accesibilidad.
- Los colores de cada categoría de oposición están comprobados con simulación de daltonismo, y ninguna información se transmite solo por el color.
- Funciona sin JavaScript y en cualquier tamaño de pantalla.
Cómo se mantiene
- Cada cambio queda registrado, con su fecha, y se puede deshacer.
- 118 pruebas automáticas vigilan que los formularios, el filtro de bots, los avisos y la hoja de cálculo sigan funcionando después de cada cambio.
- La academia ve los cambios en una dirección de previsualización antes de que se publiquen.
- Las peticiones entran por un canal propio y quedan registradas: qué se pidió, cuándo y qué se hizo.
- Se mide, mes a mes: visitas, solicitudes y posiciones en Google.
Por qué está hecha así
Casi todo lo de esta página se puede resolver de varias maneras. La que se eligió en cada caso sale de conocer cómo funciona la academia: el formulario no puede perder una solicitud porque una solicitud es una matrícula, las páginas son documentos porque los asistentes de IA no ejecutan programas, y los datos viven en un solo sitio porque un precio distinto en dos páginas es un problema legal en una academia de oposiciones.
Las cifras de arriba son el resultado. Lo que las sostiene son las decisiones que hay detrás de cada una, y esas son las que hay que conocer para tocar la web sin romper lo que ya funciona.
Lo que no forma parte de esta web
El campus virtual (aula, test y clases grabadas) es una plataforma externa: la web enlaza a él, no lo sustituye. El correo de la academia tampoco vive aquí.
Diseño, desarrollo, posicionamiento en Google y en los asistentes de IA, vigilancia de marca, protección de formularios, medición y actualización continua: Carlos Vales · vaseia.com